"No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia
sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles".
Rosa Luxemburgo.
El gesto diario y los nuevos valores. Todo es parte de la transformación de la realidad; esa nueva, con carácter de clase. Y a veces es lo más complicado; que te baja la moral, te sube, se va, vuelve otra vez. Pero confíamos en nosotros, en nuestras buenas maneras, y que no tenemos fórmulas mágicas ni polvitos de orinoco para hacerlo tan rápido. Esto es más, mucho más que una voluntad puesta a prueba.
No me haré parte de historias que no me pertenecen, dejaré de ver fotos cuyas dueñas olvidaron en otro invierno. Dejaré de hablar por hablar, y aunque tenga que estar en silencio mucho tiempo, lo haré sólo cuando sea necesario. Olvidaré la soledad morada de esta casa, su eterno silencio y su falta de luz. sé que hay alegrías que debo tomar y hacerlas mías, mucho más mías. Sé que hay cariños que tampoco me pertenecen, así que dejaré que se queden en esta casa, testigo de muchos amores.casi amores.("Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como mujer amante no te conviertes en mujer amada, tu amor es impotente, una desgracia." ) Y yo me iré cantando, quizás bailando, un miércoles en la tarde. no seré cómplice de nada, más que de mí. y mis propias conspiraciones. Haré bien el aseo, lavaré las sábanas y clasificaré los libros, teoría/novela/poesía. Le compraré comida a los perros -a los de la señora- por última vez, me pondré el vestido de flores, las argollas y los zapatos negros. compraré latinos light y frutas. Sacaré primero la ampolleta de la pieza de al lado, la del baño, la de la cocina, y por último, la de esta pieza húmeda. No mataré ninguna araña esta vez. pueden reproducirse ahora que no me verán. No me acostaré nunca más sin haber comido nada, durmiendo por hambre, y desvalada por los sonidos internos. Lo primero que haremos será escuchar la casa nueva. y les leeré un poema que me regaló mi hermano (G). Buscaré flores blancas por Valparaíso, para que las cuidemos entre las tres. Pintaré todo lo que tenga en frente, quizás por ocultar lo gris de la ciudad. No haré el amor, cuando no lo sea. Pero no borraré el corazón que él dibujó en mi ventana otra noche. Quizás sí. A veces también es necesario que me digan que el universo es más ancho que mis caderas
“La luna vino anoche hermano carcelero, me miró desde el cielo pálida y sencilla y me hizo dormir con una ronda tibia”.
“Que negras deben ser tus noches hermano carcelero, sin lunas que te traigan rondas porque tu siempre estás cuidando que mi libertad no salga a caminar por las calles, y porque tú no sabes hermano carcelero, que no es a mí a quien tienes entre tus llaves, yo estoy bien, mi corazón sigue amando, mi espíritu sigue alimentando la decisión. mi sangre sigue cantando himnos a través de los bosques de mi cuerpo. Lo que tú tienes entre tus llaves hermano carcelero, es mi libertad y cuando yo me vaya, mi libertad se irá conmigo cantando. y si muero aquí, mi libertad se irá conmigo cantando. Y tú te quedaras acá en este lugar quemando tus días y tus noches en un afán ajeno. De modo que MIRA LO QUE ERES hermano carcelero, más triste que yo, menos libre que yo, y mañana, cuando tengas que entregar las llaves y el cerrojo no te atreverás a mirarte los manos, sólo dedos tendrás y más tarde, más tarde cuando abras la puerta de tu casa y te salga a recibir el beso blanco de tu nieto, ¿qué le vas a contar?. QUÉ LE VAS A CONTAAAAAAAAAR ¡”
Loca, loca, loca...te volviste loca y disparaste frente a mi, que te habías enamorado hace unos años sin decirme nada. Entonces la emoción confirma el sentimiento. Loca, loca, loca...te volviste loca y disparaste frente a mi, que te habías enamorado hace unos años sin decirme nada. Entonces la emoción confirma el sentimiento. Que mala suerte en el amor, ni buena suerte en el juego y si al final, lo que hay que vivir, lo que hay que soñar hay que vivirlo. Te vuelvo a dar las gracias, te vuelvo a dar las gracias.
Me muero por saber que pasó contigo, en todos estos años en que no nos vimos. Me muero por saber que paso en tu casa, necesito esa cara de vulgaridad en mi cama, la que me dice que hacer, la que pregunta por qué, cómo, cuando no sé y dónde.
Que mala suerte en el amor, ni buena suerte en el juego. Y si al final, lo que hay que vivir, lo que hay que soñar hay que vivirlo.Te vuelvo a dar las gracias, te vuelvo a dar las gracias.
Que mala suerte en el amor, ni buena suerte en el juego y si al final, lo que hay que vivir, lo que hay que soñar hay que vivirlo.
Te vuelvo a dar las graciaste vuelvo a dar las gracias...
No pregunto por las glorias ni las nieves, quiero saber dónde se van juntando las golondrinas muertas, adónde van las cajas de fósforos usadas. Por grande que sea el mundo hay los recortes de uñas, las pelusas, los sobres fatigados, las pestañas que caen. ¿Adonde van las nieblas, la borra del café,los almanaques de otro tiempo? Pregunto por la nada que nos mueve; en esos cementerios conjeturo que crece poco a poco el miedo, y que allí empolla el Roc.
Roc: aves de repiña capaces de levantar un elefante. Pertenecen a la mitología persa.
“Descubrir la noche y su reflejo entre los botes, mañana vas a encontrar una flor que te dejé”
Nos volvimos a encontrar en medio de la multitud que siempre hay en la Aníbal Pinto, estabas ahí sentada, sin tu cigarro de siempre desapareciendo entre tus dedos. Nos abrazamos, porque era necesario. En mi caso, te necesitaba. Fuimos a tomarnos el vino con frutas, que siempre hace más dulce las noches porteñas. Durazno y frutillas, la mezcla perfecta entre el brebaje de la tierra y las frutas de la estación. Así como tú, eres la mezcla entre una niña caprichosa llena de sueños, y una mujer dispuesta a dar su vida por este sueño común. Los cigarrillos se hicieron humo, cumpliendo su rol, y las palabras se hicieron cimientos de esta realidad que construimos a mano. A puro pulso. Caminamos en busca de otro refugio donde compartir nuestras vidas, ahí en ese lugar lleno de amigos, donde era posible sonreírse en medio del ajetreo nocturno. Tuviste que irte. La pega es la pega, pero permaneciste ahí toda la noche, puedes estar segura de eso, tu palabra y tu sonrisa permanecieron ahí, y me acompañaron hasta mi casa. Gracias por ir a dejarme sin siquiera saberlo.-